Se trata de un "endriago" que se deleita causando espanto a los pescadores nocturnos. Cuentan que el riviel se aparece en un potrillo (canoa) mocho, es decir, que no tiene proa y en su lugar está protegido por una tabla que impide la penetración del agua.
Este espanto se les presenta a los pescadores nocturnos, a quienes pre¬gunta en forma sencilla "amigo, ¿cómo está la pesca?" y cuando el pescador le responde, siente que el potro empieza a ponerse pesado hasta el punto de no poder moverlo.
Si el pescador no acepta el diálogo propuesto por el riviel, éste se conforma con confundirlo de tal manera que no consigue enrumbar su embarcación y sólo puede hacerlo al amanecer, cuan¬do ya no recuerda nada de lo sucedido.
Hay quienes afirman que el riviel acostumbra chuparle el cerebro a algunas de sus víctimas, quienes son encontradas con el cráneo totalmente vacío.















